Nunca olvidaré mi mano deslizándose por tu cuerpo, apenas rozando cada rincón de tu piel; explotando sensaciones y glorificando sentimientos. Recuerdo el ritmo de tu corazón, palpitando una y otra vez al mismo tiempo que el mío, definiendo el amor y juntando nuestras almas.
“Te amo”, me dijiste suavemente al oído mientras sutilmente acariciaba tu pelo y cerraba mis ojos. Te pedí que te quedaras cerca, que no me soltaras, mientras tui cuerpo desnudo permanecía sobre el mío; y mis manos te rodeaban fuertemente cuando tus labios rodaban sobre mi.
Pasan unos minutos y duermes profundamente, mi mente me atormenta… -“mañana”… Siento una mezcla de momentos tristes y felices, y sonrío mientras una lagrima recorre mi nariz.
Te veo soñando, satisfecha, y me pregunto el origen de tu tranquilidad sabiendo que esta noche sería la última en la que respiraríamos al mismo ritmo.
Ahora abro los ojos y no estas junto a mi, mi almohada no tiene tu perfume, siento frio en mis brazos. Me pregunto si sin ti las cosas cambian o seguirán el camino que destina a juntarnos de nuevo.
Abro los ojos… me doy cuenta que nunca los tuve cerrados.
lunes, 21 de febrero de 2011
Lo que más duele
Puedes quemar mi corazón y destruirme por dentro, pero eso no me molesta. Puedes abrir todas mis cicatrices y bañarlas con limón y sal y el dolor no significaría nada. Hasta puedes pisar mi dignidad y enterrar mi nombre bajo tierra y aun así seguiría vivo.
Lo que más me duele es haber estado tan cerca y haberte perdido.
Puedes destruir todos mis ideales y cerrarme la boca, pero aun así pensaría en ti. Puedes engañarme, usarme y traicionarme, seguiría diciendo que eres perfecta. Puedes exiliarme de tu vida, pero seguiría pensando en ti.
Te sigo viendo, como todos los días y me imagino en un futuro contigo, pero mi visión es turbia. Ayer te quedaste entre mis venas y te siento dentro palpitando fuerte, debilitando mis sentidos… y te veo como todos los días.
Lo que más me duele es haber estado tan cerca y haberte perdido.
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